Proceso y criterios de decisión
Primero revisamos el punto de partida: objetivos, usuarios, tecnología, contenidos, incidencias y capacidad interna para mantener la solución. Después separamos lo urgente de lo importante y proponemos un alcance comprensible. Elegimos WordPress cuando facilita publicar y gestionar; una aplicación web cuando hay flujos, datos o lógica propia; y SEO local cuando el reto principal es que el público adecuado encuentre el negocio.
Qué puede incluir el trabajo
Según el servicio, el trabajo puede incluir diagnóstico técnico, arquitectura, diseño de interfaz, desarrollo, migración, optimización SEO, configuración de analítica, hosting, copias de seguridad y mantenimiento. Antes de empezar dejamos claro qué entregables forman parte del alcance, qué información debe aportar el cliente y qué decisiones necesitan validación. Así una mejora puntual no se confunde con un proyecto completo.
Para quién encaja y cuál es el siguiente paso
Encaja con pymes, profesionales y equipos que valoran una interlocución técnica directa y quieren entender lo que se construye. Si todavía no sabes qué servicio corresponde, basta con explicar el problema, la web actual y el resultado que buscas. Revisaremos si conviene empezar por una auditoría, una intervención acotada o una propuesta por fases, sin obligarte a combinar servicios que no necesitas.
¿Es necesario rehacer una web para mejorarla?
No siempre. Una revisión puede concluir que basta con corregir rendimiento, estructura, mantenimiento o contenido. Solo planteamos una reconstrucción cuando las limitaciones técnicas, editoriales o de negocio hacen que seguir parcheando sea menos razonable. Puedes consultar el detalle de cada servicio o contarnos el caso desde la página de contacto.